El Club Patín Alcorcón ya venía avisando desde hacía semanas. La progresión del equipo era evidente: rozó la victoria en Palafrugell, obligó al Congrés a sudar sangre para dejar un sólo un punto en su casillero y demostró que la victoria llegaría antes o después. Y llegó. Llegó ante un grande de la categoría, un Espanyol que acumulaba diez de los últimos doce puntos y que aterrizaba en Alcorcón como uno de los equipos más en forma de la liga. Pero los Diablos Amarillos han venido para quedarse, y lo confirmaron firmando su mejor partido desde el regreso a Plata.
El conjunto dirigido por Lucas Escary jugó un encuentro completísimo: serio en defensa, valiente en ataque y con una personalidad impropia de un recién ascendido. El trabajo del técnico argentino se nota en cada acción: es un equipo intenso, compacto, que no da una bola por perdida y al que cada vez es más difícil hacerle un gol. Ante el Espanyol, además, sumó todo eso a una capacidad ofensiva mucho más madura.
El partido empezó de la mejor manera posible para los locales. En la primera transición ofensiva clara, Adrián Mercado aprovechó una contra rapidísima para establecer el 1-0. El Espanyol, sin embargo, no se descompuso, y Josep de Rueda empató tras una jugada llena de rechaces. El Alcorcón, lejos de acusar el golpe, mantuvo el plan y la intensidad, y en muy poco tiempo, Juan Gabriel Fernández, Juanga, cazó una bala suelta dentro del área para devolver la ventaja y poner el 2-1. El encuentro estaba siendo un intercambio de golpes entre dos equipos decididos a imponer su estilo. Justo antes del descanso, el Espanyol volvió a igualar con el 2-2 obra de Rojo Pérez. El marcador reflejaba la igualdad de la primera parte.
En el descanso, el mensaje de Lucas Escary fue claro: no había que pensar en aguantar, sino en marcar. El equipo salió exactamente con esa mentalidad. Faltando nueve minutos para el final del partido, Nacho Arranz culminó una acción de insistencia dentro del área, primero con un remate que rechazó el portero y, después, recogiendo su propio rebote para definir con un gancho perfecto. Ese 3-2 no sólo adelantaba al Alcorcón, sino que colocaba al equipo en una situación inédita esta temporada: defender una ventaja dentro de los últimos diez minutos de un encuentro de OK Plata. La presión podía jugar en contra, pero el equipo mostró una madurez impropia de su inexperiencia en la categoría.
El Espanyol, con su enorme calidad individual, aprovechó la única contra clara que concedió el Alcorcón en esa recta final. A falta de dos minutos, Servent puso el 3-3, un mazazo que podría haber desinflado a cualquiera. Pero este equipo ya ha demostrado que no baja los brazos ni cuando parece que el partido se le escapa. Y entonces llegó la acción que hizo temblar Santo Domingo.
Con apenas segundos en el crono, Juanga agarró la bola, encaró, superó a un rival, luego a otro, luego a otro más y, ya dentro del área, esperó el momento justo para dejar al portero vencido y rematar de gancho. Un gol espectacular, de los que se recuerdan durante años. El 4-3 encendió la grada y certificó la primera victoria del Alcorcón en esta OK Liga Plata 2025/26. Una victoria merecida, trabajada y que refuerza la sensación de que este equipo está creciendo a pasos agigantados.
El triunfo permite al Alcorcón alcanzar los cuatro puntos y mantenerse fuera del descenso. La clasificación sigue apretada, pero la sensación en el vestuario es completamente distinta a la de las primeras jornadas: el equipo compite, mejora, cree y ya sabe lo que es ganar. La confianza con la que llega al próximo duelo en Girona es máxima.
El sábado 29, en pista del Girona Club Hoquei, los amarillos buscarán confirmar su reacción ante un rival sólido y acostumbrado a pelear en la zona media-alta. Pero si algo ha dejado claro el Alcorcón es que, para ganarles, haya delante quien haya delante, hay que sudar sangre. Y que los Diablos Amarillos no piensan renunciar a nada.
Fuente: Club Patín Alcorcón
