El Alcorcón sumó un punto en Tres Cantos en un partido dominado de principio a fin, pero en el que la falta de acierto y la mala fortuna evitaron una victoria más que merecida.
La jornada que viene el equipo viajará a Badajoz para enfrentarse al Grupo López Bolaños, segundo clasificado y uno de los rivales más en forma de la categoría. Una salida muy exigente ante un conjunto que está intratable, pero a la que el Alcorcón llegará con buenas sensaciones de juego y la confianza de que, manteniendo este nivel, puede competir contra cualquiera.
El encuentro comenzó con un Tres Cantos muy agresivo en los primeros compases, aprovechando un inicio algo frío de los amarillos en defensa. Sin embargo, ese empuje local apenas duró un par de minutos. A partir de ahí, el Alcorcón tomó el control total del juego y las ocasiones comenzaron a sucederse una tras otra. El rival apenas generó peligro, llegando solo en acciones muy aisladas y sin verdadera amenaza. Pese a ello, se llegó al descanso con un incomprensible 0-0, vista la cantidad de oportunidades claras que tuvo el equipo.
La segunda parte fue un calco de la primera: inicio intenso del Tres Cantos, breve e inofensivo, y de nuevo un Alcorcón dominador, acumulando llegadas y situaciones claras que inexplicablemente no terminaban en gol. Los locales solo inquietaron con un tiro al palo y una buena intervención de Jesús. Por lo demás, el peso del partido fue completamente amarillo. A falta de dos minutos, Toñín Ramos pidió tiempo muerto para salir de portero-jugador, y el equipo volvió a generar claras ocasiones para romper el empate. Pero la historia del partido se repitió: balón tras balón, ninguno quiso entrar.
La sensación final es clara: poco más se puede hacer para ganar un partido. El marcador resulta totalmente engañoso, porque la diferencia de ocasiones fue abismal, pero el fútbol sala a veces tiene estas cosas. Toca seguir, con la certeza de que jugando así, los resultados llegarán.
Fuente: AD Alcorcón FS
